¿Recuerdas si la última vez que sonreíste fue gracias a un recuerdo o a un objeto nuevo? La ciencia social moderna revela que, al final, felicidad momento a momento se encuentra más en las vivencias compartidas que en las pertenencias materiales.
En mayo de 2020, un equipo de la McCombs School of Business de la Universidad de Texas en Austin, dirigido por Amit Kumar, publicó en el Journal of Experimental Social Psychology un hallazgo contundente: inversión en experiencias supera al consumo de bienes en términos de satisfacción diaria.
Dos experimentos con más de 7.800 participantes totales confirmaron que quienes destinan su presupuesto a cenas, viajes o actividades culturales reportan niveles de bienestar superiores, independientemente del costo o de cuándo ocurrió la experiencia. Un estudio de Cornell complementa estos resultados al demostrar que la satisfacción de las experiencias crece con el tiempo, mientras que la de los objetos tiende a decaer por las comparaciones sociales.
¿Por qué viajar, asistir a un concierto o cenar con amigos nos llena más que estrenar un dispositivo? La respuesta radica en procesos cognitivos y emocionales que dan mayor valor subjetivo a las vivencias.
Erich Fromm, en "Tener o Ser", alertaba sobre el riesgo de que las posesiones nos conviertan en sus prisioneros. Los objetos generan ansiedad por su cuidado, riesgo de obsolescencia y comparaciones constantes.
Adoptar un enfoque minimalista no implica renunciar a todo, sino liberar espacio —físico y mental— para adaptación hedónica al punto de partida sea menos intensa tras eventos positivos. Menos bienes significan menos distracciones y más oportunidades para invertir en vivencias.
Si buscas un giro real hacia el bienestar, recuerda que el valor de una experiencia reside en las emociones que evoca y en los lazos que crea. Cada viaje, cena o evento al que asistas será un capítulo imborrable de tu historia.
Al final, lo que atesorarás no serán objetos, sino momentos que te regalaron risas, aprendizajes y conexiones. Haz de cada día una oportunidad para coleccionar recuerdos y vivir con placer que perdura más allá de lo efímero.
Referencias